Las inundaciones son uno de los fenómenos naturales que cada año genera más daños económicos además de riesgos para las personas y su calidad de vida. Aun así, parte de la sociedad no es consciente de los peligros asociados a las crecidas lo cual agrava en gran medida la exposición a este riesgo.
Los ríos no son estáticos, estos cambian con el tiempo evolucionan tanto ellos como el sistema que los rodea, si bien es verdad que para que estos cambios sean apreciables se requiere de gran cantidad de tiempo, también es verdad que estos no se detienen. Las modificaciones en el entorno de los cauces producidas por el hombre restringen la libertad de este a marcar su propio camino.
A modo de ejemplo ilustrativo, la siguiente imagen obtenida del proyecto Aqua Monitor desarrollado por la empresa holandesa Deltares muestra los cambios que se han producido en las masas de agua en los últimos 30 años. En el siguiente enlace se puede acceder al visor: https://aqua-monitor.appspot.com/

Ilustración 1. Captura de pantalla del proyecto Aqua Monitor (Deltares)
Al no ser del todo consciente del posible riesgo, durante años las poblaciones se han asentado cada vez más cerca de los cauces debido a la riqueza que esto proporcionaba ignorando como la urbanización de estos entornos podía afectar a la dinámica de la zona. Muchas de las ciudades que más han prosperado en las últimas décadas conviven con uno o más cauces que han acabado siendo parte de su identidad, un ejemplo cercano de esto son varias de las más importantes capitales europeas, pero se pueden encontrar ejemplo de esta circunstancia por todo el planeta. Estos asentamientos han provocado cambios bruscos en las dinámicas fluviales muchas veces no previstos.
La antropización de los cauces junto con el incremento de los fenómenos de precipitaciones extremas, debidos en gran medida a los cambios en las condiciones climáticas, son unas de las principales causas de las inundaciones.
En este contexto en octubre de 2007 tiene lugar la aprobación de la Directiva Europea 2007/60/CE sobre evaluación y gestión de riesgos de inundación. En ella se plantea la necesidad de detectar aquellas zonas especialmente expuestas a riesgo de inundación, esta información es clave para afrontar la toma de decisiones de las administraciones además de ser una fuente de información útil para el ciudadano.
La información obtenida de los estudios realizados por las confederaciones en este sentido es publica y puede ser consultada en la web del ministerio o de las propias confederaciones. Quizás lo que más pueda interesar al ciudadano sea el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables (SNCZI), un instrumento de apoyo a la gestión del espacio fluvial, la prevención de riesgos, la planificación territorial.
El SNCZI pone a disposición de la sociedad un visor que permite a todos los interesados consultar la información recopilada en los estudios de inundabilidad de manera gráfica en un sencillo portal web: https://sig.mapama.gob.es/snczi/index.html?herramienta=DPHZI

Ilustración 2: Captura de pantalla del visor de SNCZI.
Una de las mejores armas que tienen las sociedades para reducir los riesgos asociados a las inundaciones es la información. Cuanto más precisa sea la información de la que se disponga mejores medidas de prevención y de gestión de estos fenómenos extremos se podrá llevar a cabo. Por otro lado, para sacar el máximo provecho a la información hay que hacerla llegar a las personas concienciando a la sociedad del riesgo.